martes, 22 de abril de 2014

V Convivencias Lúdicas "Ciudad de Arkham"

Cartel de las V Convivencias Lúdicas "Ciudad de Arkham"

Mientras que el resto de los mortales disfrutaba de la semana santa, orcos de todas las latitudes peregrinábamos hacia tierras cordobesas. Allá, en lo alto de sierra morena, nos reunimos en el albergue de Cerro Muriano, donde se celebrarían durante los días 28, 18 y 20 de abril las V convivencias lúdicas "Ciudad de Arkham".

Aunque el viaje fue accidentado, me sobrepuse a los designios del destino y llegué hasta mi objetivo. Ante mí tenía 3 días de diversión, convivencia y mucho rol por delante. Lo primero que hice, fue pasar con consigna para anunciar mi llegada y recibir el kit básico de supervivencia. Este kit de bienvenida ha sido sin duda uno de los generosos que recuerdo en unas jornadas de rol. Incluía una mochila, una libreta y una camiseta con el logo de las jornadas, una chapa, la tarjeta identificativa como asistente, un libreto con la programación, descripción y horarios de las actividades, y por último, la cartilla de excedentes alimenticios que nos valdrían para acceder a los comedores para devorar lo que allí nos pusieran. (Es posible que me deje algún objeto más, pero sólo los que aquí narro son más que suficientes para merecer por sí solos la pena)

Acto seguido fui conducido hasta los que serían mis aposentos durante aquellos días. Las habitaciones estaban compuestas por 8 literas (cuatro a cada lado) que formando un pasillo, daban paso a los aseos. Me establecí en una de las inferiores y tras comprobar que todo mi equipaje estaba en orden, me lancé al exterior ávido de buenas experiencias.

Hasta el medio día del viernes, los peregrinos del rol fueron llegando hasta el recinto. Tras conocer a los chicos que iban a compartir mi habitación, me presenté en el comedor y degusté un auténtico estofado cordobés (No preguntarme de que era la carne). Con el estómago lleno y decidido a no perderme actividad lúdica posible, me apunté a la partida "Un camino silente a la oscuridad", de Hombre Lobo: El Apocalipsis. 

Aunque me veáis con los ojos cerrados no estaba durmiendo, sólo me concentraba. 

La partida comenzó a las 16:00 y era dirigida por Diego Bejarano, que nos recordó los detalles del universo de hombre lobo. La partida en general fue muy divertida y aunque apenas éramos unos cachorros, conseguimos nuestro objetivo de desenmascarar al traidor del Wyrm dentro de la manada.  

Con el saber del deber cumplido, dejé mi forma "Crinos" para cenar y apuntarme a las partidas nocturnas de Rol en Vivo. Inicialmente quería participar en una de Vampiro edad oscura, pero al ser aplazada, no pude resistirme a volver a sentir "Los Apetitos de un Dios", el segundo capítulo de los Episodios Púnicos dirigidos por Héctor López de la Asociación Athelas.

Aunque la partida ya la había disfrutado en las jornadas de Sevilla organizadas por "El Dirigible", pude ponerme en el papel de otro de los personajes y volver a vivir lo que sin duda es una de las mejores partidas de rol que he jugado. El entorno, el atrezzo, la atmósfera, unos jugadores entregados y unos directores de juego excepcionales hicieron que la experiencia fuera única. Los cambios implementados desde mi primera participación fueron efectivos y todos los jugadores terminamos deseando que la partida no acabase. Como nota curiosa, decir que conseguí parte del objetivo de mi personaje, hecho que después supe que ningún otro jugador con ese personaje había logrado.

Así terminaba mi primer día entre los orcos de Arkham y mientras los demás se perdían en la noche, yo volví hasta mi lecho para descansar hasta la jornada siguiente. 

El sábado llegó con un frugal desayuno, decidí que era el momento de servir en la guardia de la noche y me inscribí a una partida de Canción de Hielo y fuego, "Huellas en la nieve", dirigida por Luis Fernández. Debo de decir que la experiencia más allá del muro de hielo fue muy entretenida y aunque hicimos lo imposible por regresar, la leyenda de los caminantes se hizo realidad y nos abatió antes de poder informar de nuestros descubrimientos. 

Las horas avanzaban y las partidas de la tarde estaban a punto de comenzar cuando el patio se alborotaba con los jugadores de "Killer Sobrenatural". Los Vampiros, Hombres-Lobo y cazadores se afanaban en ir diezmando a sus enemigos. Yo, que también estaba participando en el juego, tenía un as guardado en la manga. Con el frasco de veneno que tenía, iba a envenenar a todos los que comieran en el recinto, para ello coloqué la pegatina en los grifos que abastecían de agua a los comensales. Pero mi maquiavélica jugada fue anulada porque los comedores fueron excluidos del terreno de juego. Así que aunque sobreviví a la experiencia killer, no pude hacer el exterminio que quería. 

En la sesión de tarde, decidí que podía ser una buena experiencia volver a servir al emperador y perseguir la herejía en el universo de "Dark Heresy" (Warhammer 40k). La partida prometía mucho, tanto jugadores como director parecíamos preparados para la acción, pero una serie de malentendidos fueron condicionando la partida, haciendo que el grupo se dividiera entre los que habíamos entrado en modo "disparahastaquedejedemoverse" y los que estaban en modo "vamosarazonarconesosquenosapuntanconblasterspesados". Aunque las cosas se reconducieron al final, creo que el narrador estaba a punto del suicidio y que nos deseaba el mismo final que al camarero que empezó la bronca.

La noche ya había hecho acto de presencia cuando me acerque a ver en que actividades podía participar. Había varios vivos interesantes y uno que había dirigido, por lo que al final me decante por "El intercambio", una partida de Vampiro edad oscura. La sesión fue interesante y me permitió interpretar a un vástago con unas posesiones de lo más peligrosas. La experiencia fue buena, aunque la cantidad de acciones que se decidían por "Piedra/Papel/Tijera" hicieron que la trama fuera algo lenta. Aún así, disfruté como un enano. 

El tiempo pasaba y mi estancia en la "Ciudad de Arkham" llegaba a su fin. Descansé por última vez en mi dormitorio y llegó el domingo con sus imparables consecuencias. Me despedí de los nuevos y viejos amigos y con la pena de dejar atrás una maravillosa experiencia volví al camino que me traería a casa.



CONCLUSIONES:

La experiencia global ha sido muy positiva, aunque ha habido aspectos que creo que podían haberse mejorado. Pero vayamos por orden para no dejarme nada:

Las Instalaciones: El albergue de Cerro Muriano era sin duda un recinto perfecto para las jornadas. El precio del fin de semana con el alojamiento y las comidas era de 40 euros. Realmente barato para lo que recibimos. Las habitaciones estaban en muy buenas condiciones y a pesar de ser compartidas eran bastante cómodas. Sobre la comida debo de decir que en general estaban sabrosas, aunque la tortilla que nos pusieron un día podía haberse considerado como un arma de destrucción masiva. Las distintas salas  de juego permitían la realización de muchas actividades simultaneas. El único pero que podría ponerle a este punto sería el plano que pusieron en los corchos, donde era difícil entender la distribución de los edificios. Aún así, en cuento te familiarizabas con el entorno, era fácil saber a donde dirigirse en cada momento.

Las Actividades: Las actividades eran abundantes y variadas. Había partidas de mesa, Roles en Vivo, concursos, ludoteca, etc... Además de todas las partidas y actividades que iban surgiendo de manera espontánea entre los participantes. En este sentido, fue muy agradable poder elegir entre tanta variedad para disfrutar jugando. 

La Organización: Que decir de la gente que se deja la vida por que el resto podamos disfrutar. Se que es muy fácil decir esto podría ser mejor así o asá, pero con el volumen de trabajo y la dedicación que han tenido sólo puedo felicitarlos por haber conseguido que las V Convivencias Lúdicas "Ciudad de Arkham" fueran todo un éxito. Me consta que hubieron algunos detalles ajenos a la organización que provocaron cierto revuelo, pero desde mi perspectiva creo que fueron un ejemplo de como hay que hacer las cosas.

Por último, hacer referencia a tres personas que me hicieron sentirme como en casa y aunque no parasen de trabajar en ningún momento, siempre estuvieron atentos para que me sintiera cómodo. Por ello gracias a Alejando, Luis y Héctor. Sólo espero poder corresponder algún día lo bien que me habéis tratado. 

Con esto cierro este hilo dedicado a las Jornadas de "Ciudad de Arkham" y me despido de todos los orcos que pude conocer allí. 

AUUUUUUUUUU!!!!!!